aldous huxley
almeríaLos vientos aquí no tienen insignias en movimiento, pero recorren / una vacía oscuridad, una destemplada luz; / ramas que no se doblan, nunca una flor torturada / se estremece, raíces agotadas, a punto
amor extraviadoEl vino tinto que lentamente caía y rebosaba en la concha / de la perla, donde los labios se habían rozado, tan livianos y veloces / como los pétalos desnudos de la rosa a la deriva / sobre el lento est
carpe noctemNo hay futuro, no hay más pasado, / ni raíces ni frutos, flores pasajeras solo. / Túmbate tranquila, túmbate tranquila y la noche perdurará, / silenciosa y oscura, no por un espacio de horas, / sino etern
el espejoA cámara lenta, la luz de la luna una vez atravesó / el soñador espejo, / donde, hincados, inviolablemente hondos, / viejos secretos no olvidados albergan / inolvidables maravillas. / Pero ahora polvorienta
filosofía«Dios no necesita bautismo / -murmura el panteísta-, / el amor abre los postigos / en el resplandor del cielo, / carne, ojo de la cerradura que escucha, / oye lo que Dios dice»… / Sí, pero Dios tartamudea.
la rueda ardienteExhausta de tantas vueltas, / mortificada por tan frenético desasosiego, / ansiando perfilar el dolor circunferente / -la vertiginosa llanta a toda velocidad- / hacia el centro inanimado, y allí reposar, /
las puertas del temploNumerosas son las puertas del espíritu que llevan / al más íntimo santuario: / y considero las puertas del templo divinas, / pues el dios del lugar es Dios mismo. / Y estas son las puertas que Dios dispus
magnánimos romanosColumnas y fuentes eternas, / chorros de escarcha y viva espuma, / desde las siete montañas dejémoslas saltar, / Las siete colinas de Roma. / Por resonantes arcos y bóvedas flanqueadas, / dejemos las calles
tinieblasMi alma tapiada jamás ha conocido / oscuridad tan íntima, paisaje deslumbrante, / como el punto ciego, del que brotan las visiones / en el corazón de la mirada crisólita… / la oscuridad mística que acaric
topiarioNo siendo posible a veces comprender / por qué hay gente cuya carne ha de parecer / cual carroña tumefacta en fétida vaharada, / henchida de larvas ante el ojo que la mira, / henchida de larvas para el ta