alain bosquet
acuérdate de ti¡Oh, acuérdate de ti! / En un jardín cogías algunas fábulas. / Unas personas muy justas / Hablaban del mundo y de su caída. / Tú te decías: “¿Tiene usted un sobrenombre?”, / Y te contestabas: “Me llamo / Joya
aveNo eres más que la coma / de una frase en el cielo. / ¿No es en verdad ridículo / este mundo fingido: / la palmera con alas, / el desierto elocuente, / la cascada que bala, / el tigre hecho volcán? / ¡La riqueza
como un deseoComo un deseo, / y nadie sabe si será de silencio / o de perfume. / Como un impulso, / y nadie sabe si lo proporcionan las hormigas, / las nubes de la noche, las yeguas locas. / Como un enigma, / y nadie sabe s
diálogo amorosoDije: «¿Su nombre?» / Y ella: / «Como más le guste.» / Dije: «¿Elegimos Carole?» / Y ella: / «Por el momento, acepto.» / Dije: «¿Está usted sola?» / Y ella: / «No, estoy con usted.» / Dije: «¿ Y si hacemos el amor?
dice diosDice Dios: / «Era un asunto urgente; me pregunté / para qué servían mis criaturas / más extrañas: / el dragón, el ángel, el unicornio. / Convoqué a aquellos en los que creía, / reales, poderosos, incontestabl
fechorías del verboTengo el recuerdo / de un recuerdo / donde todo era rostro de rocío / sol íntimo entre los dedos / río puesto de rodillas / para recibir una caricia / tengo el recuerdo / de un recuerdo / donde eras precisa y pur
futuroSerás puro: / tres vestidos, / una escudilla para recoger la limosna. / Serás bueno: / la mejilla, / luego la otra mejilla para que te abofeteen. / Serás fuerte: / tu vida, / luego la otra vida en la que te trans
interrogación¿Y con quién os pensáis que conversa una rosa? / ¿Hacia quién creéis que va un perro solitario? / ¿Habéis visto que alguno dé consuelo a una piedra / que llora? El cielo azul, asentado en sus vértigos, /
los dioses desconfiados«No, no», decían los dioses, / «si ha de haber un ojo, / que pertenezca a la montaña.» / «No, no», decían los dioses, / «si ha de haber una risa, / ofrezcámosela al océano para que se anime. / ¡La palabra par
retrato de un hombre inquietoSe retira hacia el fondo de sí mismo a pensar / lo poca cosa que es. Tal vez se vuelve al árbol / que le sugiere un gesto. Al cabo de una hora, / es la arena más bien quien le influye. Indolente / recuerd
tú que has gastado todoTú que has gastado todo, / Tú que todo has destruido: / Es gloria ser el viento / Y dicha ser la piedra. / Ese árbol reverdece, / Ese caballo que condenaste a callar / Dice lo que piensa, / La cascada recobra s
vacilaciónPreséntame a la desconocida / que tú te vuelves al momento / en que el poema se insinúa / como un insecto entre tus dedos, / y, al repartirte con los lobos, / vuelve golondrinas tus senos. / ¿Eres mía, mujer
¡oh acuérdate de ti!¡Oh, acuérdate de ti! / En un jardín cogías algunas fábulas. / Unas personas muy justas / Hablaban del mundo y de su caída. / Tú te decías: «¿Tiene usted un sobrenombre?», / Y te contestabas: «Me llamo / Joya