adela zamudio
amanecerMundo carnal, la primavera, / resina en los dedos, pegajosos / después de abrazar el árbol de palma y / la corteza pegada, / su opresión débil que despierta / con un
cuando estes con una mujerCuando estés con una mujer. / Hazle el amor, no solo tengas sexo. / Dile que la amas, que estas loco por ella. / No solo la bese y entres de lleno. / Besa su cuerpo
elegíaLa noche es el escudo / que abarca su mirada, / la tierra que rodea / desde el riesgo a la tumba. / Ya amanece / en la posada del acantilado / donde cuelga un farol / y u
emoción brevePor la escalera azul de la mañana / el deshollinador. / Su piel de escamas y sus cejas / serpentinas, felices / bailan. / Todo podrá cambiarse, / dice. / Nada me toca.
espacio iLlegas de cualquier sitio / y, elegido al azar, / sin mapas, sin señales, / el otro lado esconde la sorpresa / feliz y azul. / Entonces permanece la ruptura / intacta. /
espacio iiLlegas a cualquier sitio / a través de un poema: / el mundo viaja solo, y tú también / en su infinita red de vanidades / te dejas arrastrar / por símbolos, deseos, / bu
galopeLejos la extraña luz / que atraviesa la noche, y más extraña / la luz de los poemas, este espacio / tan breve que ilumina / hacia adentro y nos punza. / Como si la di
lista de poemas cortosEn la árida playa del próximo río / tan sólo hay enjutas y ardientes arenas; / vapores que se alzan de un fétido estanque, / brillando a lo lejos titilan y tiembl
metamorfosis de las llamasA Luis García Montero / El hombre señalaba el cementerio / y me dijo asustado: / El sigilo del miedo / de pronto es cazador y se avergüenza / sintiéndose verdugo
nacer hombreCuánto trabajo ella pasa / Por corregir la torpeza / De su esposo, y en la casa, / (permitidme que me asombre) / tan inepto como fatuo / sigue él siendo la cabeza, / po
nubes y vientosDel sol del verano Los rayos de fuego / calcinan la tierra, / Las horas transcurren y en lenta agonía / se abraza y consume la mustia pradera. / En la árida playa d
omniaAquello fue verdad, su búsqueda / — no un ávido alargar la mano / ni la tela, sutil, de araña que se adhiere / rompiéndose en el rostro / al atraparte, así, / sino du
progresoHubo un tiempo de amor contemplativo / En que el saber, muy poco positivo, / Confundiendo la tierra con los cielos, / Ensalzaba las vírgenes modelos. / Y en que ins
quo vadisSola, en el ancho páramo del mundo, / Sola con mi dolor, / En su confín, con estupor profundo / Miro alzarse un celeste resplandor: / Es El! Aparición deslumbradora
súper andróginaProserpina / Los árboles caídos en el suelo / se han podrido, sus ramas — melodía / de drogas, sin descanso — obstruyen la vereda. / Pero ¿qué prisa tienes? / Vas / hac