PAIS POEMA

Libros de ada negri

Autores

ada negri

águila real
Te vi ayer, erizado iridiscente, inmóvil / detrás de los barrotes de una vasta jaula. / No estabas mirando a la gente pequeña que te miraba. / Firme sobre las garras de acero, / ojos desesperados a la osc
cuando llegaste una noche hasta su lecho…
Cuando llegaste una noche hasta su lecho, / y en la oscuridad le murmuraste despacio, / ya inclinado sobre ella: no te veo, te siento, / y la apresaste con garras de águila, / y la estrujaste toda en tu e
el desconocido
El desconocido que pasa / y te encuentra todavía digna / de una fugitiva palabra de deseo, / acaso porque en la sombra de la noche tan dulce de mayo / todavía brillan tus ojos, / todavía tiene veinte años l
hasta en tu cólera taciturna te amaba ella…
Hasta en tu cólera taciturna te amaba Ella… / cuando te encerrabas en ti mismo, / como en una armadura erizada de púas, / como detrás de una puerta de bronce, / guardada con siete llaves. / Resignada, sin p
no ha llegado la noche todavía
No ha llegado la noche todavía / y ya es de noche en esta habitación / donde ayer cabía el mundo entero / y hoy sobramos los dos y solo cabe / la noche, que ya tarda, sin final.
no me preguntes por qué vine…
No me preguntes por qué vine. / Déjame sentarme aquí, cerca de tu cama. / Estás cansado, ¿verdad?… Te duele el pecho. / ¡Oh!, no te escondas en las mantas, mudo… / Dios me dio mis manos pequeñas, / ya que e
no te he perdido. te has quedado…
No te he perdido. Te has quedado / en el fondo de mi ser. Eres tú, pero otra eres: / sin fronda ni flor, sin la risa brillante / que tenías en el tiempo que no vuelve, / sin aquel canto. Otra eres, más be
nupcial
Cuando llegaste una noche hasta su lecho, / y en la oscuridad le murmuraste despacio, / ya inclinado sobre ella: no te veo, te siento, / y la apresaste con garras de águila, / y la estrujaste toda en tu e
sobre los campos y sobre las calles…
Sobre los campos y sobre las calles, / silenciosa y leve / contorneándose, la nieve / cae. / En mil formas inmóviles / sobre los techos y sobre los caminos / sobre postes y en los jardines / duerme. / Danza la fa
y tú, que caminas y no me miras…
Y tú, que caminas y no me miras, / con rapidez enfundas en el traje negro, / envolviendo tu cuello en la boa de marta, / que asciende como una serpiente flexible y contráctil, / ¡te acaricias, besas y te
yo era la compañera de las calles desconocidas…
Yo era la compañera de las calles desconocidas / del mundo y en la sombra de la encrucijada, / en una vida lejana que era mía, / yo era como este que ya no me tuerce / el cuello, y mi corazón, dando señal