abel alarcón
la abadesaPor el jardín paseaba la Abadesa / Leyendo una oración de su breviario / Sus ojos eran de un azul turquesa, / Su tez como el marfil de su rosario. / Así cruzaba la
pascuaElevó, adusto, el sacerdote anciano / de ácimo pan la nítida blancura; / trazo el signo de un símbolo su mano / y consumo la mística figura. / Plegose en el altar v